Vaginitis

La vaginitis, condición caracterizada por la presencia de flujo anormal e irritación de las paredes vaginales, aparece en la mujer cuando ocurren modificaciones anat- micas por disminución del volumen celular en el tejido que cubre la vagina (debido a cambios ocurridos durante la menopausia) o alteración de la flora normal vaginal (bacterias llamadas lactobacilos que mantienen un pH ácido entre 3.8 a 4.2) la cual previene el crecimiento de hongos, parásitos o bacterias causantes de enfermedad

Esta entidad es diagnosticada con frecuencia durante la consulta médica, y su adecuado tratamiento previene reaparición de los síntomas, enfermedad pélvica inflamatoria o complicaciones durante el embarazo por infección del líquido amniótico.

Normalmente las mujeres notan la presencia de fluido vaginal claro o blanco, sin olor, proveniente de glándulas situadas en el interior de la vagina y que permite expulsar las células muertas o antiguas al exterior. según el período del ciclo menstrual en que la mujer se encuentre, serán las características del flujo vaginal, como en el caso de la etapa de ovulación, en la cual es descargado en mayor cantidad un fluido espeso.

Durante el embarazo, estrés o uso de anticonceptivos orales es también normal ver un incremento en el volumen del flujo. No obstante, es de suma importancia estar atenta ante cualquier cambio en el olor, consistencia, color o presencia de síntomas asociados como rasquiña e irritación de vulva y vagina, para consultar a su médico de confianza e iniciar el manejo más conveniente y seguro.


Tabla 1

La mayoría de las veces, la vaginitis (irritación de la pared vaginal y presencia de flujo anormal) es causada por agentes infecciosos como Candida albicans (hongo), Gardnerella vaginalis (bacteria), y Trichomonas vaginalis (parásito) que proliferan en el interior de la vagina cuando hay alteración de la flora bacteriana normal (lactobacilos) y disminución de la acidez normal de la vagina.

Estos cambios pueden ocurrir por empleo de aditamentos usados para higiene femenina, jabones, medicamentos, o enfermedades (tabla 1).

Causas más frecuentes de vaginitis

En 90% de los casos de vaginitis la causa es infecciosa, (vaginosis bacteriana, candidiasis vulvovaginal, tricomúniasis) (figura 1) y en el 10% restante es ocasionada por irritación química, alergias o disminución del volumen celular de la vagina por la menopausia.


Figura 1

Vaginosis bacteriana: infección que en Estados Unidos afecta 10% a 30% de pacientes embarazadas y 50% de todas las mujeres que asisten a consulta médica por presencia de flujo con características anormales. La vaginosis se origina por la presencia de cambios o alteraciones en la flora bacteriana normal, predisponiendo así, a la proliferación de bacterias causantes de enfermedad del tipo Gardnerella vaginalis.


Figura 2.
Descripción anatómica del sistema genital femenino.

Varios estudios han demostrado casos de pacientes con vaginosis bacteriana que posteriormente desarrollan enfermedad pélvica inflamatoria, o endometritis (figura 2) y en mujeres embarazadas, ruptura de las membranas que cubren al feto antes de iniciarse el trabajo de parto e infección del líquido amniótico, luego de procedimientos o intervenciones quirorgicas que comprometen el otero.

síntomas como flujo vaginal amarillo o gris, mal olor (a pescado) que se exacerba después de las relaciones sexuales, rasqui-a o irritación en la región vulvar, son frecuentes en pacientes con vaginosis bacteriana y deben ser motivo de consulta con su médico de confianza.

Existen pruebas sencillas de laboratorio que diagnostican de manera rápida el agente causal de vaginitis, entre ellas, la prueba de KOH, solución de hidróxido de potasio que es adicionada a la muestra de secreción vaginal, produciendo un característico olor a pescado (prueba positiva para Gardnerella vaginalis y Trichomonas vaginalis).

Es importante realizar también examen de la muestra por microscopio para evidenciar las células "clave o guía", células del epitelio de la vagina unidas a bacterias tipo Gardnerella.

Después de determinar el agente causal, debe iniciarse tratamiento con metronidazol o clindamicina vía oral por 7 días y a la dosis que el médico disponga, evitando durante este período la toma de bebidas alcohólicas y advertir el consumo de otros medicamentos, como warfarina (anticoagulante) o anticonvulsivantes que pueden interferir con el medicamento elegido.

Con respecto a las bebidas alcohólicas, han sido reportado casos de pacientes con manifestaciones desagradables (naoseas, vómito, dolor de cabeza y abdominal) al consumir de manera concomitante alcoholómetronidazol.

En las mujeres que no se encuentran embarazadas puede utilizarse con igual efectividad que las presentaciones orales, cremas u óvulos aplicados en el interior de la vagina. Hasta el momento las investigaciones no han demostrado beneficio o disminución en la reaparición de la infección si es manejado el compañero sexual.

En caso que la paciente se encuentre en embarazo y adquiera la infección, es necesario comenzar lo más pronto posible el tratamiento con metronidazol por vía oral a bajas dosis después del segundo trimestre de gestación, para evitar complicaciones en el binomio madre-hijo durante el embarazo o el parto.

© EMSA. SALUDHOY - OCUBRE  2003