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Diciembre 6, 2016
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Educación Sexual para Niños y Adolescentes

Los Comités de Adolescencia y Aspectos Psicosociales de la Salud del Niño y de la Familia de la American Academy of Pediatrics (AAP) publicó en Pediatrics de Agosto una actualización de la guía sobre Educación Sexual para Niños y Adolescentes.

Resumen de la guía

El propósito del reporte clínico, expresan los autores, es proveer a los pediatras (y por extensión a profesionales afines con especial interés en el tema y a los padres y educadores) una actualización de la investigación basada en evidencia sobre la educación sexual y salud reproductiva. El reporte anterior de la AAP fue publicado en 2001.

Los autores definen la educación sexual como la enseñanza acerca de la sexual humana, incluyendo relaciones íntimas, anatomía sexual humana, reproducción sexual, infecciones transmitidas sexualmente, actividad sexual, orientación sexual, identidad de género, abstinencia, anticoncepción y derechos reproductivos y responsabilidades.

El desarrollo apropiado de educación basada en evidencia acerca de la sexualidad humana y de la reproducción provee información importante para ayudar a los niños y a los adolescentes a hacer escogencias seguras, informadas y positivas sobre relaciones saludables, actividad sexual responsable y sobre su salud reproductiva.

La educación sexual ha demostrado ayudar a prevenir y reducir los riesgos del embarazo adolescente, de VIH-sida y de infecciones de transmisión sexual para niños con o sin enfermedades crónicas.

Conceptos generales

La educación sexual por parte de los profesionales y específicamente los pediatras de acuerdo con la AAP, es complementar la educación sexual ofrecida en la escuela y en el hogar pero muchos no lo hacen. Sorprende que en un estudio citado por los autores de la guía solamente uno de cada 3 adolescentes recibió alguna información sobre sexualidad de parte de los pediatras y cuando sucedió se limitó a una breve conversación (de menos de 40 segundos).  

La educación sexual va mucho más allá de proveer instrucción sobre la anatomía y la fisiología del sexo biológico y de la reproducción. Debe cubrir elementos citados en el resumen como desarrollo sexual saludable, identidad de género, intimidad e imagen sexual así como creencias y valores sobre el consentimiento y la intimidad.

En años recientes se ha valorado que la una sexualidad saludable incluye la capacidad de promover relaciones interpersonales significativas, apreciando el cuerpo y la salud y teniendo una relación respetuosa y apropiada de parte de ambos sexos. Es fundamental aprender a expresar afecto, amor e intimidad de maneras compatibles con los valores y preferencias sexuales individuales.

Los niños y los adolescentes deben recibir educación sobre cómo conducir una vida sexual que evite problemas como embarazo y todo tipo de enfermedades de transmisión sexual.

Los adolescentes deben ser educados en los métodos anticonceptivos desde antes del primer acto sexual. Es impresionante el elevado número de embarazos no deseados que ocurre aun en países desarrollados.

La educación sexual conlleva implícita el respeto y la importancia de no caer en ningún tipo de violencia con el compañero sexual. Sobre todo en el momento de transición a la universidad el profesional debe aprovechar para educar sobre los efectos del alcohol, de la marihuana y de otras sustancias sobre el sexo seguro y verdaderamente consensual.

Las familias con padres del mismo sexo o los niños identificados como lesbianas, gay, bisexual o transgénero crean circunstancias educativas especiales.

La educación sexual multinivel, ejercida en diverso escenarios debe ser promovida. Los autores enfatizan que la única modalidad que ha demostrado que ha fallado en la práctica es la abstinencia. No hay evidencia que los programas basados solamente en abstinencia pospongan de manera eficaz el inicio del coito.

La guía de la AAP sostiene que el profesional en la mejor posición para educar al y al adolescente es el pediatra. La conversación con los adolescentes con frecuencia por solicitud del joven se desenvuelve con los padres fuera del cuarto. Los jóvenes requieren confidencialidad y tener oportunidad de hablar sobre algunos temas sin la presencia de los padres. Sin embargo la educación sexual puede coordinarse de manera separada con la familia.

Existen recursos de tamización basados en cuestionarios de uso general o adaptados a situaciones especiales como las de los niños y jóvenes de grupos como los homosexuales, lesbianas o transgénero.

Los jóvenes prefieren profesionales que no tengan juicios preformados y con quienes puedan discutir temas como anatomía, masturbación, menstruación, erecciones, emisiones o eyaculaciones nocturnas (“sueños húmedos”), fantasías sexuales, orientación sexual y orgasmos.

Es muy importante contar con información sobre la disponibilidad confidencial de servicios de salud reproductiva y de anticoncepción de emergencia para discutir con los adolescentes y con los padres.

Temas como orientación sexual, pornografía, videos, música, televisión e Internet y cómo se reflejan en esos medios son temas de interés en el diálogo educativo sexual.

La educación sexual debe ser explícita en relación a las enfermedades de transmisión sexual.

El ámbito en el cual ocurre el primer contacto sexual porque sobre todo en los más jóvenes ese ámbito puede ser coercitivo y violento, incluyendo situaciones intrafamiliares como el incesto y abuso.

Esto es de importancia en relación a los jóvenes discapacitados, más expuestos a abuso sexual.

La educación sexual puede ofrecerse en las escuelas y en los hogares pero en ambos sitios debe haber profesionales preparados para impartir la educación de manera apropiada y para capacitar a los padres en la forma adecuado de hacerlo. El hogar es un sitio excelente pero muchos padres carecen de los recursos educativos para dispensar una educación sexual apropiada.

Abstinencia

Los autores de la guía de la AAP no dejan dudas al respecto: “Sabemos que la abstinencia es 100% eficaz para prevenir el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual; sin embargo, la investigación ha demostrado de manera concluyente que los programas que promueven solo abstinencia hasta cuando ocurre el matrimonio heterosexual son ineficaces”.

Las niñas que se comprometen a conservar su virginidad, se ha demostrado, que inician la actividad sexual como otras, con el ítem que no toman las precauciones anticonceptivas, quizá porque no estaban preparadas para esa eventualidad.

Guía clínica para pediatras (y agregamos para otros profesionales)

  • Los pediatras deben recomendar a los padres que inicien temprano la discusión con los niños acerca de la sexualidad, anticoncepción y el uso de Internet y de los medio sociales de una manera que sea compatible con las actitudes, valores, creencias y circunstancias del niño y de la familia.

  • Las familias con circunstancias especiales (padres del mismo sexo, diversas identidades sexuales etc) requieren guías únicas en relación a la educación sexual.

  • Ciertas circunstancias, como la llegada de un nuevo bebé, ofrecen oportunidades para iniciar la conversación con el niño sobre la sexualidad.
  • Los padres y los adolescentes deben ser estimulados a recibir información de múltiples fuentes, incluyendo profesionales de la salud y educadores sexuales acerca de las circunstancias asociadas con la actividad sexual temprana. Los adolescentes deben ser alertados sobre el consentimiento sexual de manera de aprender a rechazar acciones no deseadas de parte de otros.
  • Las relaciones saludables y la violencia con la pareja íntima deben ser motivo de discusión.
  • Reconocer que la actividad sexual puede ser placentera pero debe asumirse con responsabilidad.
  • Los componentes de la educación sexual varían de acuerdo con las instituciones y los profesionales deben estar prestos a brindar fuentes de información.
  • Los métodos anticonceptivos y de prevención de las enfermedades de transmisión sexual deben enseñarse con anterioridad al inicio del coito.
  • Abstinencia es la estrategia más eficaz para prevenir VIH-Sida, otras enfermedades de transmisión sexual y embarazo.
  • El inicio de la actividad universitaria es una ocasión propicia para que el profesional trate con el joven temas como los efectos del alcohol, de la marihuana y de otras drogas y del efecto sobre decisiones como prácticas sexuales consensuales.
  • Los niños y adolescentes con discapacidades se benefician de programas especiales.

Referencia:
Pediatrics 138: Agosto 20, 2016; e20161348

Palabras clave: Psicología; Educación Sexual para Niños y Adolescentes

© EMSA-SALUDHOY, Octubre, 2016
(SA)

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