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Diciembre 14, 2016
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Guía de Prevención en adolescentes de obesidad y trastornos alimentarios

Los comités de la American Academy of Physicians AAP) que tienen que ver con la obesidad y los trastornos alimentarios (Nutrición, Adolescencia y Obesidad) emitieron un Reporte Clínico dirigido a orientar a los clínicos a identificar y disuadir las conductas que pueden aumentar el riesgo de obesidad y de los trastornos alimentarios en los adolescentes.

Los dos temas, interrelacionados, han sido motivo de informes en nuestras páginas dado su alta prevalencia en los adolescentes y la preocupación que los esfuerzos orientados a prevenir la obesidad puedan tener un efecto colateral indeseado, los trastornos alimentarios como anorexia nerviosa y bulimia.

El enfoque que propone la AAP debe estar orientado a un estilo de vida saludable más bien que al peso. La AAP sugiere que la prevención y tratamiento de la obesidad, conducidos correctamente, no predisponen a los trastornos alimentarios.

Aumento en la prevalencia de la obesidad en los adolescentes

Datos de Estados Unidos pero también provenientes de muchos países revelan que la obesidad en los adolescentes ha aumentado en años recientes. En el país del Norte en 2011-2012 la combinación de sobrepeso y obesidad alcanzó 34.5% en los individuos de 12 a 19 años de edad. La prevalencia en los hispanos (o latinos) es muy alta.

En los últimos 30 años la tasa de obesidad en la niñez se ha duplicado y en la adolescencia se ha cuadruplicado.

La diabetes tipo 2 es una de las complicaciones más serias de la obesidad infantil. Un adolescente con aumento en el índice de masa corporal tiene 3 y 5 veces mayor riesgo de diabetes y de hipertensión, respectivamente, al llegar a la adultez.

Los adolescentes obesos tienen riesgos de otras comorbilidades, además de hipertensión y diabetes, como perfil lipídico anormal, enfermedad hepática grasa no alcohólica, colelitiasis, reflujo gastroesofágico, síndrome de ovario poliquístico, apnea obstructiva del sueño, asma y problemas óseos y articulares.

Los adolescentes obesos tienen problemas psicosociales asociados a la obesidad en la niñez como depresión, autoestima pobre y calidad pobre de vida.

Prevalencia de trastornos alimentarios en niños y adolescentes

El inicio de los trastornos alimentarios ocurre usualmente durante la adolescencia, siendo la mayor prevalencia en las niñas. Se reconocen desde los 5 a los 12 años de edad.

En general, las complicaciones de los trastornos alimentarios son el resultado de adaptaciones fisiológicas a los efectos de malnutrición o consecuencia de conductas no saludables de control del peso.

Los jóvenes que pierden mucho peso o lo pierden muy rápidamente pueden desarrollar hipotermia, bradicardia, hipotensión u ortostasismo. Esa pérdida de peso puede asociarse a una serie de fenómenos metabólicos y a trastornos menstruales como amenorrea.

La mayoría de los adolescentes que desarrollan trastornos alimentarios no tenían sobrepeso con anterioridad. Sin embargo, adolescentes con sobrepeso pueden adoptar conductas desordenadas de consumo alimenticio y caer en prácticas tipo bulimia como vómito auto-inducido o uso frecuente de laxantes.

Otra práctica que puede llevar a trastorno alimentario es el aumento de la actividad física para perder peso pero que pueden evolucionar a exceso y a aislamiento social e irritabilidad y distorsión de la imagen corporal.

Entre los factores que pueden jugar un papel en la evolución a trastornos alimentarios e inclusive a la obesidad están la frecuente alusión en casa a la dieta en relación a los padres o a los hijos y la tomadura de pelo o bromas o burlas por el peso. Por otra parte, las comidas frecuentes en familia y una imagen corporal saludable pueden tener un efecto protector.

Recomendaciones de la AAP para la prevención de la obesidad y los trastornos alimentarios en los adolescentes

Los Comités de la AAP resumen las recomendaciones para los profesionales, pediatras en particular (pero también otros como psicólogos y enfermeras) de la siguiente manera:

  • Desalentar las dietas, dejar de participar en algunas comidas o usar píldoras para hacer dieta y en lugar inducir y apoyar la implementación de conductas alimentarias y de actividad física que puedan mantenerse de manera continuada. El énfasis debe ser en una vida saludable y en hábitos saludables más bien que en el peso corporal.
  • Promover una imagen corporal positiva en los adolescentes. No alentar insatisfacción corporal o enfocar la insatisfacción corporal como la razón para hacer dieta.
  • Inducir o animar las comidas familiares frecuentes
  • Alentar o animar a las familias a evitar hablar del peso y más bien hablar acerca de las comidas saludables y de ser activos para permanecer en buen estado de salud.
  • Inquirir acerca de la historia de maltrato o matoneo en adolescentes con sobrepeso u obesidad y manejar este tema con los pacientes y sus familias.
  • Monitorear cuidadosamente la pérdida de peso en el adolescente que necesita perder peso para asegurarse que el adolescente no desarrolle las complicaciones de un semi-inanición.

En resumen entre las conductas alimentarias y de actividad que conllevan riesgo de trastornos alimentarios están:

  • Restricción dietética severa (menos de 500 calorías al día)
  • Saltarse comidas para perder peso
  • Vómito auto-inducido
  • Uso de píldoras para perder peso, laxantes o diuréticos
  • Ejercicio físico compulsivo y excesivo
  • Aislamiento social, irritabilidad, profundo temor de ganar peso y distorsión de la imagen corporal.

Con anterioridad se mencionaron los hallazgos clínicos que preocupan como pérdida rápida peso, amenorrea e inestabilidad de signos vitales como bradicardia, hipotensión, hipotermia y ortostasismo (aumento de más de 20 pulsaciones o disminución de la presión sanguínea (más de 20 mm Hg sistólica o más de 10 mm Hg diastólica) en posición vertical.

Comentario

En el sistema de salud actual el tiempo disponible del profesional es muy escaso y paradójicamente el manejo de la imagen corporal, del peso, de las conductas dietéticas adecuadas, de los elementos de una vida saludable como el ejercicio físico regular y otros, requiere una buena cantidad de ese tiempo. La sugerencia es conformar un equipo multidisciplinario, el cual hacen parte el pediatra, el psicólogo, la dietista y la enfermera entre otros.

El tema del reporte de la AAP más que el diagnóstico y el tratamiento aislado de la obesidad y del sobrepeso radica en evitar que ocurran trastornos alimentarios como resultado de los esfuerzos por controlar el peso corporal.

Referencia:
Pediatrics Septiembre 2016; e20161649

© EMSA-SALUDHOY, Diciembre, 2016
(LM)

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