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Junio 19, 2017
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Arándano no previene infecciones del tracto urinario

Investigadores de la Universidad de Yale administraron dos cápsulas orales diarias de arándano a mujeres de edad mayor durante un año con el fin de evaluar el impacto sobre la presencia de bacteriuria y piuria. No encontraron una diferencia significativa en comparación con placebo.

Contexto

La infección del tracto urinario es la infección más frecuentemente diagnosticada en residentes de ancianatos o casas de reposo o retiro. Entre 25% y 50% de las mujeres que viven en esas residencias presentan bacteriuria y en 90% de quienes tienen bacteriuria se encuentra piuria.

En estudios previos, el tratamiento con antibióticos de las pacientes con bacteriuria no disminuyó la morbilidad y mortalidad y concluyó que los adultos recluidos en instituciones para adultos mayores no deben ser tratados con antibióticos.

Las infecciones del tracto urinario son frecuentes en las mujeres jóvenes (actividad sexual, uso de espermicidas) y en hombres mayores por hiperplasia prostática.

Productos derivados de arándano han sido utilizados para la prevención de infecciones del tracto urinario. Se he demostrado que algunos componentes de arándano, proantocianidinas, inhiben la adherencia de fimbrias de E. coli a las células uroteliales, efecto que es dependiente de la dosis.

Por su efecto sobre la adherencia de E. coli, la bacteria más frecuente en la infección del tracto urinario en las personas de edad mayor, los productos derivados de arándano se han empleado en los ancianatos para la prevención de infección del tracto urinario pero la evidencia sobre la eficacia es conflictiva.

En dosis altas el jugo de arándano administrado 6 meses reduce la bacteriuria y la piuria pero por su volumen y sabor esa forma de administración es difícil de tolerar.

La alternativa al jugo de arándano son las cápsulas que contienen suficiente contenido de proantocianidinas como para anticipar un efecto preventivo de la infección urinaria. Dos cápsulas de arándano contienen 72 mg de proantocianidinas que equivalen a 20 onzas de jugo de arándano.

Estudio de la Universidad de Yale

En el estudio, de tipo doble-ciego, aleatorio y controlado con placebo, los autores asignaron 185 mujeres de 65 o más años de edad, con o sin bacteriuria y piuria al inicio, a 2 cápsulas de arándano o de placebo al día.

Durante un año de seguimiento la incidencia de bacteriuria más piuria no difirió entre los dos grupos (29.1% y 29%). No hubo diferencia significativa en el número de episodios de infecciones del tracto urinario en un año (10 en el grupo tratado y 12 en el grupo placebo).

Los parámetros secundarios de resultados, incluyendo muerte, hospitalización, bacteriuria con bacilos multirresistentes, antibióticos administrados por sospecha de infección y uso global de antimicrobianos, no fue diferente de manera significativa entre los dos grupos.

Un editorial que acompaña el artículo de la cita revisa los estudios previos y concluye que “la evidencia es convincente que los productos de arándano no deben recomendarse para la prevención de infección del tracto urinario”. El editorialista agrega que los médicos no deben promover el uso.

Comentario

Queda descartado el uso de arándano pero habrá quienes insistan que les es útil. La pregunta es qué opciones restan. En verdad hay poco por hacer. En la mayoría de los casos, sobre todo de personas mayores, se recomienda observación e intervenir si se presentan complicaciones o si la sintomatología es severa.

El uso de antibióticos de manera continuada o recurrente no es aconsejable en la mayoría de los casos de infección del tracto urinario asintomática y no complicada.

En una mujer joven con cistitis asociada a actividad sexual intensa un curso corto de trimetoprim-sulfa es una opción si el germen (usualmente E. coli) es susceptible.

En mujeres jóvenes orinar después del acto sexual puede disminuir el riesgo de infección, así como en las mujeres postmenopáusicas el uso de cremas de estrógenos. y En todos los pacientes mantener una buena hidratación que facilita la eliminación de las bacterias. Las mujeres, sobre todo las mayores, deben propender por mantener el área genital seca y limpia.

Referencias:
JAMA en línea
Octubre 27, 2016; doi:10.1001/jama.2016.1641
JAMA en línea
Octubre 27, 2016; editorial

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