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Junio 17, 2017
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Medicamentos cardiovasculares benéficos en adultos mayores con múltiples comorbilidades crónicas

Contexto

La multimorbilidad o la presencia de dos o más comorbilidades crónicas en un individuo, es un reto en la atención primaria particularmente cuando el número de condiciones coexistentes es alto, con el uso consecuente de un número elevado de medicamentos (polifarmacia).

El ideal es que el manejo del paciente con multimorbilidad, con frecuencia un adulto mayor, tenga un médico asignado que coordine la atención. Esto es especialmente importante cuando el paciente es referido a diferentes especialistas en relación a uno de sus problemas. Se debe combatir la fragmentación de la atención.

La polifarmacia conlleva riesgos de efectos adversos, de interacciones, de prescripción inapropiada y de problemas de concordancia medicamentosa.

Cuando coinciden diferentes recomendaciones farmacológicas y recomendaciones el paciente siente sobrecarga que impacta el manejo a largo plazo de las enfermedades crónicas que padece. Todo ello empeora si el paciente tiene dificultades funcionales y/o cognitivas.

El paciente de edad mayor con multimorbilidad requiere mayor tiempo de consulta y una revisión periódica de los diferentes medicamentos que recibe para descartar interacciones, efectos adversos, revisión de las dosis, eliminación de medicamentos innecesarios y sobre todo confirmar que el individuo adhiere al tratamiento prescrito.

Estudio del beneficio de medicamentos cardiovasculares en adultos mayores con múltiples morbilidades crónicas

Que la adherencia al tratamiento es importante lo demostró recientemente un estudio de la Universidad de Yale que confirmó que los medicamentos cardiovasculares confieren beneficio en relación a la supervivencia en pacientes con múltiples morbilidades crónicas.

Los investigadores estudiaron 8578 ancianos (edad promedio 77 años) con al menos dos de nueve condiciones crónicas (fibrilación auricular, enfermedad coronaria, depresión, diabetes, insuficiencia cardiaca, dislipidemia, hipertensión, enfermedad tromboembólica y enfermedad renal crónica) y evaluaron si los pacientes recibían los tratamientos orales recomendados por las guías.

Durante una mediana de seguimiento de 24 meses, murieron 15% de los participantes.

Después de hacer ajustes por factores potenciales de confusión, se observaron beneficios en cuanto a supervivencia en los pacientes que recibían bloqueadores de los canales de calcio, estatinas, betabloqueadores y bloqueadores del sistema renina-angiotensina, en comparación con los pacientes que no tomaban los medicamentos recomendados en las guías.

En promedio, el beneficio se reflejó en una reducción de 30% a 40% del riesgo relativo.

No se encontró beneficio en cuanto a supervivencia con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, inhibidores selectivos de la recaptación de norepinefrina, clopidogrel o metformina. Los beneficios de warfarina o coumadina variaron de acuerdo con el tipo de comorbilidad.

Un comentario editorial que acompaña el artículo de la cita expresa que los resultados del estudio de la Universidad de Yale corrobora que los tratamientos  pueden ser ampliamente eficaces en pacientes con multimorbilidad como en pacientes con enfermedades aisladas y que las guías pueden ser seguras y eficaces en ese grupo de pacientes de edad mayor. Usualmente las guías se basan en estudios aleatorios controlados de enfermedades definidas y no en pacientes con múltiples morbilidades y menos aún en adultos mayores.

Comentario

Es un hecho evidente que la población envejece en la mayoría de los países del mundo con aumento progresivo en la expectativa de vida. Por ende, el clínico de atención primaria enfrenta cada día un número mayor de pacientes de edad avanzada y con múltiples condiciones crónicas.

Incumbe al clínico manejar las enfermedades de los adultos mayores de manera integral. Tranquiliza que la adherencia a las guías, al menos en relación a los medicamentos cardiovasculares, es segura y eficaz.

Sin embargo, es oportuno recalcar que el tratamiento siempre deberá ser individualizado y recordar que “no hay enfermedades sino enfermos”.

Referencias:
BMJ
351:h4984, Octubre 2, 2015
BMJ
351:h5145, Octubre 2, 2015
BMJ 350:h176, Enero 20, 2015

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